La apertura petrolera cesó definitivamente en junio de este año cuando a los antiguos operadores privados de las asociaciones de la Faja del Orinoco y los convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas se les venció el plazo que el Estado les había otorgado a través del Decreto 5.200 para transformar sus negocios en empresas mixtas.
La llamada “migración a empresas mixtas” puso punto final a una política que propició la participación abierta del sector privado nacional e internacional en la industria petrolera y abrió el expediente de una nueva estrategia que busca concederle al empresariado espacios específicos de intervención, siempre de la mano de Petróleos de Venezuela y privilegiando criterios geopolíticos.
El saldo de este proceso no fue del todo positivo. Dos empresas de conocida trayectoria en Venezuela, las norteamericanas ExxonMobil y Conoco Phillips, culminaron de forma abrupta sus negocios en el país, dejando en manos de Pdvsa la responsabilidad de gerenciar proyectos de envergadura como Ameriven, Cerro Negro, Petrozuata y el Golfo de Paria.
Para las autoridades energéticas, sin embargo, no ha habido más que un cambio de actores. El año 2007 sirvió de telón de fondo al ingreso al país de empresas como Petropars de Irán, Lukoil y Gazprom de Rusia, Belorusneft de Belarús, Petronas de Malasia, Enarsa de Argentina, Ancap de Uruguay, YPFB de Bolivia, Petroecuador y Cupet de Cuba, casi todas ellas controladas por el Estado.
También fue propicio para la ampliación de las operaciones de China National Petroleum Corporation, estatal con la cual se perfila la extracción conjunta de hasta 1 millón de barriles diarios de crudo en Venezuela -fundamentalmente en la Faja del Orinoco- y la edificación de tres refinerías en territorio chino con una capacidad conjunta de 800 mil barriles diarios.
Esta alianza estratégica llegó hasta la conformación de un fondo por 6 mil millones de dólares a modo de préstamo de China para Venezuela que apalancará proyectos sociales y de infraestructura dentro del país.
Mientras tanto, petroleras que históricamente mantuvieron operaciones de importancia en el país han tenido que conformarse con ser jugadoras de segunda línea -y muy probablemente así sea en el corto y mediano plazos-, en un entorno caracterizado por constantes cambios en el marco jurídico.
Combustibles para el pueblo
Tras la conversión en 2006 de los convenios operativos en 21 empresas mixtas administradas por Pdvsa y la toma de control de la Faja del Orinoco y el golfo de Paria, la estatal venezolana decidió este año reconvertir el funcionamiento del mercado interno de combustibles, a fin de garantizarle al Estado una mayor participación en la cadena de distribución y comercialización de derivados petroleros.
La adquisición de la mayoría accionaria de las empresas envasadoras y distribuidoras de gas licuado de petróleo (el que se expende en bombonas), Vengas y Tropigas, fue uno de los movimientos dados hacia esa dirección, con lo cual la novel filial Pdvsa Gas Popular pudo hacerse, en un solo movimiento, con más de 50% del mercado nacional de GLP.
Más recientemente se anunció además el traspaso de unas 147 estaciones de servicio abanderadas por PDV a manos del poder comunal, una medida que probablemente no se ejecutará tan rápido ni en la forma como había planificado, al no haberse reformado la Constitución.
En todo caso, Pdvsa pretende recuperar parte de las operaciones que cedió al sector privado durante la apertura del mercado interno de combustibles, incluyendo la adquisición y operación de una flota propia de unidades de transporte de gasolina y GLP, la instalación de una decena de plantas de llenado de gas licuado de petróleo en las regiones y la formación de alianzas con el poder comunal para la operación de estaciones de servicio y el despacho final de cilindros de gas a los hogares.
Los brazos ejecutores de la mayor parte de estas políticas son las siete filiales no petroleras que Pdvsa decidió constituir este año: Pdvsa Agrícola, Gas Popular, Servicios, Industrial, Ingeniería y Construcción, Naval, y Desarrollo Urbano.
Estas compañías le permitirán al holding formalizar en 2008 la extensión de sus brazos hacia actividades no medulares que, aun cuando han sido criticadas al estar diametralmente apartadas del corazón del negocio petrolero, la directiva de la empresa defiende como una de sus principales misiones.
Llegar directamente al pueblo, una tarea en que el Gobierno Central no ha sido del todo eficiente, parece ser ahora la consigna de Pdvsa.
Fuente: El Universal